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Miles de millones dólares habrían sido dilapidados en Afganistán


WASHINGTON (Reuters) - El derroche y el fraude en los esfuerzos de Estados Unidos por reconstruir Afganistán mientras combate a Al Qaeda y los talibanes podrían haber costado a los contribuyentes miles de millones de dólares, dijo el lunes un investigador especial.

Arnold Fields, inspector general especial de la reconstrucción de Afganistán, dijo que el costo de los fondos de ayuda de Estados Unidos que han sido desviados o dilapidados desde el 2002 podrían alcanzar "los millones, sino miles de millones, de dólares".

"No hay controles vigentes suficientes para garantizar que el dinero de los contribuyentes se está utilizando en los propósitos (a los que estaban destinados)", dijo Fields.

La oficina de Fields, de carácter independiente, fue creada en el 2008 para fortalecer la supervisión de lo que auditores estadounidenses describieron como un esfuerzo de ayuda gigantesco y mal coordinado que ha lanzado unos 56.000 millones de dólares a Afganistán desde el 2002.

De esa cifra, unos 29.000 millones de dólares han sido destinados a fortalecer las nacientes fuerzas de seguridad de Afganistán, muchos de cuyos miembros no saben leer y están recién aprendiendo a disparar.

Otros 16.000 millones han sido destinados a intentar desarrollar al empobrecido país, donde la expectativa de vida alcanza apenas a los 45 años y sólo un 28 por ciento de la población ha sido alfabetizada, y para fortalecer al gobierno, dijo Fields, un mayor general en retiro del Cuerpo de Marines.

Expertos creen que tomará años construir un gobierno efectivo que pueda brindar servicios básicos en Afganistán, donde la corrupción y la falta de un sistema de justicia funcional han llevado a muchos campesinos a seguir a los talibanes.

Los esfuerzos por fortalecer al débil gobierno central de Afganistán y en muchos casos a su disfuncional liderazgo local ocuparon el escenario central al semana pasada, cuando una revisión de la Casa Blanca a la guerra de nueve años informó de un éxito militar parcial, pero advirtió que queda mucho por hacer para mejorar al gobierno y detener la corrupción.

El presidente Barack Obama está bajo presión para mostrar resultados en Afganistán en la primera mitad del 2011, para poder comenzar a retirar a las tropas estadounidense en julio.

Estados Unidos y sus socios en la OTAN esperan que las fuerzas afganas puedan asumir el control del país a fines del 2014, mientras Occidente busca reducir su participación después de nueve años de conflicto, que al nivel actual cuesta a los contribuyentes al menos 113.000 millones de dólares anuales.

Más de 700 soldados extranjeros han muerto en el 2010, el año más violento desde que los talibanes fueron derrocados en el 2001. Las víctimas afganas son mucho mayores.

Las actividades de reconstrucción de Estados Unidos son un componente importante de un esfuerzo de ayuda aún mayor que involucra a decenas de países donantes y cientos de grupos de pequeña y gran escala.

La oficina de Fields, conocida como SIGAR, describió en un reporte emitido este otoño boreal un "laberinto confuso" de agencias y contratistas en el esfuerzo ayuda.

(Reporte de Missy Ryan; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

Periodista que arrojó zapatos a Bush denuncia en un libro situación en Irak


El periodista iraquí Muntazer al Zaidi, que se hizo famoso tras arrojar hace ahora dos años sus zapatos al entonces presidente estadounidense, George Bush, ha publicado un libro en el Líbano "para mostrar el sufrimiento del pueblo iraquí"

"El último saludo al presidente George Bush", es el título que lleva la obra de este joven de 28 años en la que denuncia la destrucción de su país desde el embargo impuesto contra el régimen del dictador Sadam Husein en 1991, en represalia por la invasión iraquí de Kuwait.

"Los norteamericanos fomentaron las matanzas y los saqueos" en Irak tras la invasión de 2003, asegura Al Zaidi a Efe, mientras fuma una "narguila" -pipa de agua- sentado en un restaurante del sur de Beirut.

"La Casa Blanca emprendió una guerra contra el pueblo y no contra el régimen", subraya el periodista antes de agregar que desde los once años fue testigo del continuo bombardeo de infraestructuras y de cómo morían de hambre los iraquíes por culpa del bloqueo económico.

Vestido con traje y unos flamantes zapatos de charol negro, asegura que los beneficios recaudados con la venta de este libro, que fue presentado la semana pasada y que todavía es difícil de encontrar en las librerías libanesas, irán a parar íntegramente a la fundación "Al Zaidi".

Dicha fundación, creada y dirigida por él mismo, y cuya sede se encuentra en Ginebra, se dedica "a la atención de las víctimas de la ocupación norteamericana".

Sobre el lanzamiento de sus zapatos, que según comenta fueron destruidos por orden de la Casa Blanca para que no se convirtieran en un símbolo contra la ocupación, confiesa que le ha abierto muchas puertas, a pesar de que en su país le costó nueve meses de prisión y torturas.

¿Consecuencias psicológicas?: "La narguila", contesta entre risas antes de agregar que le partieron la nariz, que todavía tiene problemas en las piernas y cicatrices en la espalda, como consecuencia del trato recibido.

Una vez cumplida la sentencia y tras un periplo por varios países, ahora Al Zaidi se ha establecido, al menos temporalmente, en Beirut porque "es una ciudad abierta, donde hay libertad, donde uno puede trabajar sin que sea catalogado". Unas características que, como subraya, "me facilitan transmitir al mundo lo que sufren los iraquíes".

En este país trabaja como asesor mediático en el canal de televisión New TV, un empleo que compagina con las conferencias en las que participa en diversos países para denunciar la situación en su país.

Tranquilo, sereno y convencido de que tiene una causa por la que luchar declara que continuará "combatiendo" por Irak, a pesar de las amenazas de las que es objeto habitualmente.

"Continuaré mi combate por mis país. Mi seguridad es la última de mis preocupaciones", dice.

No obstante, Al Zaidi, que ha presentado una querella contra el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y contra el subdirector de los servicios de inteligencia de dicho país, Samir Hadad, hace hincapié en que regresará pronto a su país natal.

Cuando vuelva, asegura, lanzará una campaña para recaudar firmas para solicitar el procesamiento de George Bush por su supuesta responsabilidad en la muerte de cientos de miles de iraquíes.

Pero además de Bush, también culpa de la precaria situación en la que vive Irak, al ex primer ministro británico Tony Blair, y a todos aquellos que legitimaron la invasión, como al Ejecutivo del ex presidente del Gobierno español José María Aznar, además de a los políticos nacionales a los que acusa de corruptos.

"Siento que mi pueblo me necesita y debo estar con él. Mi vida está allí. Es mi país, no puedo abandonarlo y no lo dejaré por todos los castillos del mundo", confiesa este periodista que extendió la práctica de lanzar zapatos a líderes políticos como un nuevo gesto de protesta.
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