Califican de masacre acción armada de tropas de EE.UU. en Iraq


BAGDAD, 15 de septiembre.— Durante una redada de efectivos estadounidenses e iraquíes murieron siete personas y cuatro resultaron heridas este miércoles en la ciudad de Faluya, en el oeste del país. Entre los heridos había una anciana de 90 años, informaron fuentes oficiales. Las tropas atacaron varias casas en una operación de búsqueda de sospechosos.Habitantes del lugar y una organización de clérigos sunitas calificaron la acción como una masacre de las tropas norteamericanas, lo que demuestra que son efectivos de combate y no simples adiestradores de militares locales, como informó el gobierno de Estados Unidos.

En la ciudad de Mosul, diez soldados murieron hoy por la explosión de una bomba que estalló al lado del autobús en el que viajaban. Otras seis personas, entre ellas algunos civiles, resultaron heridas por la detonación, según DPA.

Mosul, ubicada unos 400 kilómetros al norte de Bagdad, sufre ataques de la insurgencia casi a diario pese a las fuertes medidas de seguridad. La ciudad es una de las que cuenta con mayor diversidad étnica en Iraq.

Un funcionario de alto rango del Ministerio de Petróleo resultó herido en la ciudad de Baiji, en el norte del país, cuando fue detonada una bomba junto a su vehículo. Tomado de Granma Digital

La otra verdad detrás del 11 de setiembre. Afganistán e Irak.


Nueve años después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en los EE. UU. siguen surgiendo serias dudas de diversos profesionales que cuestionan la versión oficial proporcionada por el gobierno estadounidense, el cual asegura que se trató de un atentado terrorista perpetrado por Osama Bin Laden y Al Qaeda.

Diversos físicos ya habían planteado por ejemplo, que era imposible que haya impactado un avión contra el Pentágono, pues no hubo ningún rastro de avión en la zona. Otros señalan que las dos torres no se derrumbaron a causa de los aviones que se estrellaron, sino que cayeron por explosiones controladas. Además, no hay explicación para la caída de un tercer edificio, el WTC7, que no fue atacado (ver Arquitectos demandan investigar los atentados del 11 de setiembre y Torres Gemelas y 11 de setiembre: Nueva y clara explicación).
Si hubo un tercer avión que fue desviado por los pasajeros y no logró atacar su objeitvo, ¿era este objetivo el WTC7? ¿Quién colocó las cargas explosivas controladas que derrumbaron al WTC7, que estallaron con escasa diferencia de tiempo frente a los otros dos edificios? Aparentemente no habían previsto la sublevación de los pasajeros de este avión... pero el edificio se derrumbó solo...

Estos atentados sirvieron para aterrorizar a los estadounidenses y al mundo y justificar la invasión de Afganistán en 2001 y después de Irak en 2003.
Tenemos también que Bin Laden fue creado por la CIA, fue agente y posiblemente lo siga siendo, como dicen varios, pues hasta ahora no lo capturan, porque sirve a la necesidad de mantener latente la amenaza de terror en la población una y otra vez. Todos sabemos que los gobernantes utilizan al terrorismo para ejecutar medidas totalitarias. Por otro lado Al Qaeda ahora es una organización desarticulada, de la cual en la práctica sólo queda el nombre. De cuando en cuando diversas organizaciones se atribuyen amenazas y atentados en su nombre.

Otras sombras de serias dudas recaen sobre el gobierno de George W. Bush. Fue cuestionado por dejar salir a los familiares de Bin Laden, que son prominentes empresarios petroleros y socios de Bush, cuando tras los atentados quedó terminantemente prohibido salir de ese país.
También es sospechosa la reacción de Bush cuando le informaron que acababan de atacar a las torres gemelas: continuó distrayéndose con unos niños en una escuela (ver vídeo aquí). ¿Acaso sabía que los ataques se iban a perpetrar y por eso no mostró el más mínimo rasgo de sorpresa, por lo menos, ni la acción inmediata que correspondería a un jefe de estado? Estas son las principales dudas en torno a los atentados, aunque la lista es larga.
Afganistán y geopolítica

Desde tiempos de Mc Mahon (e incluso antes), el cual sostenía que quien controla el Asia Central controla al mundo, esta región fue muy apetecida por las potencias expansionistas, por eso Hitler pretendió dominarla invadiendo primero a Rusia.
Afganistán se encuentra en una posición crítica en la geopolítica del Asia Central, donde es importante en especial para Rusia, China, India e Irán. Es una zona crucial para el tránsito de productores a compradores de petróleo y gas natural. Los EE. UU. tienen interés en mantener bases y tropas en Afganistán también para tener acceso a las reservas de uranio del Asia Central, además, dado el caso, serían un punto de ataque contra Rusia y China.
Una razón importante para la invasión de Afganistán es también controlar el paso del gas y neutralizar a Rusia, China e Irán, país que así no puede exportar su gas a India.

Por otro lado otros analistas indican el interés de los EE. UU. en propiciar la producción y tráfico de drogas, opio, en Afganistán. (1)
Energía para el futuro

Las invasiones a Afganistán e Irak habrían también sido parte de plan de apropiarse de países con las reservas más importantes de energía para el futuro: petróleo y litio, elemento esencial para los autos eléctricos.
Pero si Arabia Saudita y Kuwait tienen grandes reservas de petróleo, ¿por qué no atacaron a esos países? Porque allí hay gobiernos títeres de los EE. UU., por lo cual no hace falta invadirlos. Rusia también tiene grandes reservas de petróleo, pero es muy fuerte para invadirla. Por eso otras tres presas apetecibles contra las cuales los EE. UU. despliegan su campaña son Irán (por su petróleo), Venezuela (petróleo y gas) y Bolivia (que junto con Afganistán posee las reservas más importantes de litio.

Armas
Por otro lado, las invasiones de Irak y Afganistán no sólo han servido a los EE. UU. para probar muchos tipos de armas, incluso químicas (que hasta cánceres están causando), sino para incrementar las ganancias de sus industrias de armamento, cuyos dueños constituyen un poder real en ese país.

Afganistán, el litio

A decir verdad, resulta difícil pensar que Al Qaeda sea capaz de perpetrar estudiados y precisos atentados contra una potencia como los EE. UU., que puede enviar artefactos más allá del sistema solar y cuenta con el mejor servicio de inteligencia del mundo, aun con la ayuda de extremistas islámicos que pudieron estudiar en Europa. Pero el pretexto de que Bin Laden se escondió en Afganistán fue perfecto

Este año el gobierno estadounidense reveló el descubrimiento de un gran yacimiento de litio en Afganistán (ver Descubren inmenso yacimiento de litio en Afganistán). ¿Recién lo descubren? No es creíble. Lo más probable es que ahora lo revelen porque creen tener ya a ese país bajo control. Además, hace décadas existe tecnología, por ejemplo, para detectar la composición química de estrellas lejanas, ¿acaso no es más fácil explorar en la misma Tierra?
Si todo esto huele a conspiración, es probable que el poder oscuro en los EE. UU. haya planificado invadir Afganistán para apoderarse después de estos yacimientos a través de un gobierno títere.

Irak
La mayoría concuerda en que Irak fue atacado por el petróleo. Que Saddam Hussein no tuvo armas de destrucción masiva ahora lo admite hasta el mismo Tony Blair, socio de Bush en sus invasiones.
Recientes indicios apuntan a que uno de los científicos más importantes del grupo que inspeccionó Irak antes de la invasión de 2003, David Kelly, fue asesinado por cuestionar la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, por lo cual la investigación se reabre (ver Habrían asesinado a científico para ocultar la verdad sobre invasión a Irak).

Visto este panorama, sólo se puede concluir en que lo más probable es que Irán sea el próximo país invadido. Y por qué no Venezuela y Bolivia, pues poseen lo que los EE. UU. desean, pero no se someten a los dictados de esta potencia.

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(1) El periodista estadounidense F. William Engdahl tiene un interesante artículo sobre el opio en Afganistán:

Geopolítica tras la falsa guerra de Estados Unidos en Afganistán por F. William Engdahl*

Uno de los aspectos más notorios del programa presidencial de Obama es que, en Estados Unidos, pocos han cuestionado, en los medios de difusión o por otras vías, la razón del compromiso del Pentágono con la ocupación militar de Afganistán. Existen para ello dos razones fundamentales, y ninguna de ellas puede ser revelada abiertamente a la opinión pública.



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21 DE DICIEMBRE DE 2009
Los engañosos debates oficiales sobre la cantidad de soldados que se necesita para «ganar» la guerra en Afganistán, si basta con 30 000 hombres más o si se requieran por lo menos 200 000, no son más que la cortina de humo que está sirviendo para esconder el verdadero objetivo de la presencia militar de Estados Unidos en ese estratégico país de Asia central

Durante su campaña presidencial del año 2008, el candidato Obama afirmó incluso que es en Afganistán, no en Irak, donde Estados Unidos está obligado a hacer la guerra. ¿Por qué? Porque, según Obama, es en Afganistán donde se ha atrincherado Al Qaeda, que constituye a su vez la «verdadera» amenaza para la seguridad nacional.Las razones de la implicación estadounidense en Afganistánson en realidad muy diferentes.
El ejército estadounidense ocupa Afganistán por 2 razones: principalmente para restablecer y controlar la principal fuente mundial de opio de los mercados internacionales de heroína y utilizar la droga como arma contra sus adversarios en el terreno de la geopolítica, especialmente contra Rusia. El control del mercado de la droga afgana es capital para garantizar la liquidez de la mafia financiera en bancarrota de Wall Street.


Geopolítica del opio afgano

Según un informe oficial de la ONU, la producción de opio afgano aumentó de forma espectacular después del derrocamiento del régimen talibán, en 2001. Los datos del Buró de Drogas y Crímenes de las Naciones Unidas demuestran que en cada una de las cuatro últimas estaciones de crecimiento (desde 2004 y hasta 2007) hubo más cultivos de adormidera que en todo un año bajo el régimen talibán. En este momento hay en Afganistán más tierra dedicada a la producción de opio que al cultivo de la coca en toda América Latina. En 2007, el 93% de los opiáceos del mercado mundial venían de Afganistán.

No son simples coincidencias. Se ha demostrado que Washington seleccionó cuidadosamente al muy controvertido Hamid Karzai, señor de la guerra de origen pashtún con una larga hoja de servicios en la CIA, especialmente traído de su exilio en Estados Unidos, a quien se le fabricó todo una leyenda hollywodense sobre su «valiente autoridad sobre su pueblo». Según fuentes afganas, Hamid Karzai es actualmente el «Padrino» del opio afgano. No por casualidad Karzai ha sido, y sigue siendo hoy en día, el preferido de Washington en Kabul. A pesar de ello, y también a pesar de la masiva compra de votos, del fraude y de la intimidación, los días de Karzai como presidente pudieran estar contados.

En momentos en que el mundo casi ni se acuerda ya del misterioso Osama Ben Laden ni de Al Qaeda –su supuesta organización terrorista–, o se pregunta incluso si tan siquiera existen, la segunda razón de la larga presencia de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán parece más bien un pretexto para crear una fuerza militar de choque estadounidense permanente con una serie de bases aéreas permanentes en Afganistán.
El objetivo de dichas bases no es acabar con los grupos de Al Qaeda que puedan quedar aún en las cuevas de Tora Bora ni acabar con un mítico «talibán» que, según informes de testigos oculares, se compone actualmente en su mayoría de pobladores afganos comunes y corrientes que nuevamente luchan por expulsar de su tierra una fuerza ocupante, como hicieron en los años 1980 frente a los soviéticos.
Para Estados Unidos, la razón de ser sus bases afganas es mantener en la mirilla y tener la posibilidad de golpear a las dos naciones que, juntas, constituyen hoy en día la única amenaza seria para el poderío supremo de Washington o, como lo llama el Pentágono, America’s Full Spectrum Dominance (el predominio estadounidense en todos los aspectos).La pérdida del «Mandato Celestial»+

El problema de las élites* que detentan el poder en Wall Street y en Washington reside en el hecho que se encuentran hoy empantanados en la más profunda crisis financiera de toda su historia. Esa crisis es un hecho irrefutable para el mundo entero y el mundo está actuando en aras de salvarse a sí mismo. Las élites estadounidenses han perdido así lo que en la historia de la China imperial se conoce como el Mandato Celestial.

Se trata del mandato que se concedido a un soberano o a una élite reinante a condición de que dirija a su pueblo con justicia y equidad. Cuando el que gobierna lo hace de forma tiránica y como un déspota, oprimiendo al pueblo y abusando de él, se expone con ello a la pérdida del Mandato Celestial.

Si las poderosas élites de las firmas y las empresas privadas que han controlado las políticas fundamentales, financiera y exterior, durante la mayoría del tiempo, por lo menos durante el siglo pasado, tuvieron alguna vez en sus manos el mandato celestial, hoy resulta evidente que lo han perdido.

La evolución interna hacia la creación de un Estado policiaco injusto, con ciudadanos que se ven privados de sus derechos constitucionales, el ejercicio arbitrario del poder por personas que nunca obtuvieron un mandato electoral –como el ex secretario estadounidense del Tesoro Henry Paulson y el actual ocupante de ese mismo cargo Tim Geithner– y que roban miles de millones de dólares del contribuyente, sin consentimiento de éste, para sacar de la bancarrota a los principales bancos de Wall Street, bancos que se creían «demasiado grandes para hundirse», son hechos que demuestran al mundo que esas élites han perdido el «Mandato Celestial».
Ante tal situación, las élites que ejercen el poder se desesperan cada vez más por mantener su control sobre un imperio mundial de carácter parasitario que su máquina mediática falsamente llama «globalización». Y para lograr mantener su dominación resulta vital que Estados Unidos logre destruir toda forma naciente de cooperación, en el plano económico, energético o militar, entre las dos grandes potencias de Eurasia que, en teoría, pudieran representar una amenaza para el futuro control de la única superpotencia. Esas dos potencias son China y Rusia, cuya asociación Washington trata de evitar a toda costa.
Ambas potencias euroasiáticas completan el panorama con elementos esenciales. China es la economía más fuerte del mundo, con mano de obra joven y dinámica y una clase media educada. Rusia, cuya economía no se ha recuperado aún del destructivo final de la era soviética y del descarado saqueo que caracterizó la era de Yeltsin, sigue presentando sin embargo cartas esenciales para una asociación. La fuerza nuclear de Rusia y sus fuerzas armadas, aún siendo en gran parte remanentes de la guerra fría, representan en el mundo actual la única amenaza de consideración para la dominación militar estadounidense.
Las élites del ejército ruso en ningún momento han renunciado a ese potencial.

Rusia posee también el mayor tesoro del mundo en gas natural así como inmensas reservas petrolíferas, indispensables para China. Estas dos potencias convergen cada vez más a través de una nueva organización que crearon en 2001, conocida como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Además de China y Rusia, los países más extensos del Asia central –Kazajstán, Kirguiztán, Tayikistán y Uzbekistán– también forman parte de la OCS.
El objetivo que alega Washington para justificar la guerra de Estados Unidos, a la vez contra los talibanes y Al Qaeda, consiste en realidad en instalar su fuerza militar directamente en Asia central, en medio del espacio geográfico de la naciente OCS. Irán no es más que un pretexto. El blanco principal son Rusia y China.Por supuesto, Washington afirma oficialmente que estableció su presencia militar en Afganistán desde el año 2002 para proteger la «frágil» democracia afgana. Sorprendente argumento cuando se analiza la realidad de la presencia militar estadounidense en ese país.

En diciembre de 2004, durante una visita a Kabul, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld dio los toques finales a sus proyectos de construcción de 9 nuevas bases militares estadounidenses en Afganistán, en las provincias de Helmand, Herat, Nimruz, Balh, Khost y Paktia.
Esas 9 bases estadounidenses de nueva creación se agregan a las 3 bases militares principales ya instaladas inmediatamente después de la ocupación de Afganistán, durante el invierno de 2002, supuestamente con el fin de aislar y eliminar la amenaza terrorista de Osama Ben Laden.
Estados Unidos construyó sus 3 primeras bases militares en los aeródromos de Bagram, al norte de Kabul, su principal centro logístico militar; de Kandahar, en el sur de Afganistán; y de Shindand, en la occidental provincia de Herat. Shindand, la mayor base militar estadounidense en Afganistán, se encuentra a sólo 100 kilómetros de la frontera iraní, y a distancia de ataque si se trata de Rusia y China.

Afganistán ha estado históricamente en el centro de la gran pugna anglo-rusa, la lucha por el control del Asia central en el siglo 19 y a principios del siglo 20. La estrategia británica consistió entonces en impedir a toda costa que Rusia controlara Afganistán, lo cual hubiese representado una amenaza para la perla de la corona británica: la India.



Los estrategas del Pentágono también ven en Afganistán una posición altamente estratégica. Ese país constituye un trampolín que permitiría al poderío militar estadounidense amenazar directamente a Rusia y China, así como a Irán y a los demás países ricos productores de petróleo del Medio Oriente. En más de un siglo de guerras, las cosas no han cambiado mucho.



La situación geográfica de Afganistán como punto de confluencia entre el sur de Asia, Asia central y el Medio Oriente, es de vital importancia. Afganistán se encuentra además precisamente en el itinerario previsto para la construcción del oleoducto que debe llevar el petróleo de las zonas petrolíferas del mar Caspio hasta el océano Índico, donde la petrolera Unocal, así como Enron y la Halliburton de Cheney, estuvieron negociando los derechos exclusivos del gasoducto para conducir el gas natural de Turkmenistán a través de Afganistány Pakistán hacia la enorme central eléctrica de gas natural de la Enron en Dabhol, cerca de Mumbai (Bombay). Ante de convertirse en presidente afgano títere de Estados Unidos, Karzai había sido cabildero de Unocal.



Al Qaeda no existe como amenaza
La verdad sobre todo este engaño alrededor del verdadero objetivo en Afganistán aparece claramente cuando se analiza más atentamente la supuesta amenaza de «Al Qaeda» en ese país. Según el autor Erik Margolis, antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la inteligencia estadounidense proporcionaba asistencia y apoyo tanto a los talibanes como al propio Al Qaeda. Margolis señala que «la CIA proyectaba utilizar [la organización] Al Qaeda de Osama Ben Laden para incitar a los uigures musulmanes a rebelarse contra la dominación china y a los talibanes contra los aliados de Rusia en Asia central.»



Es evidente que Estados Unidos encontró otras vías para manipular a los uigures musulmanes contra Pekín en julio pasado, a través del apoyo estadounidense al Congreso Mundial Uigur. Pero la «amenaza» de Al Qaeda sigue siendo el principal argumento de Obama para justificar la intensificación de la guerra en Afganistán.



Sin embargo, el consejero de seguridad nacional de presidente Obama y ex general de Marines James Jones hizo una declaración, oportunamente enterrada por los amables medios de prensa estadounidenses, sobre la evaluación del peligro que actualmente representa Al Qaeda en Afganistán. Jones declaró al Congreso: «La presencia de Al Qaeda es muy reducida. La evaluación máxima es inferior a 100 ejecutores en el país, ninguna base, ninguna capacidad de lanzar ataques contra nosotros o nuestros aliados.»



Lo cual significa que Al Qaeda no existe en Afganistán. ¡Diablos! Incluso en el vecino Pakistán, lo que queda de Al Qaeda es ya prácticamente imperceptible. El Wall Street Journalseñala: «Perseguidos por los aviones sin piloto estadounidenses, con problemas de dinero y con más dificultades para atraer a los jóvenes árabes a las oscuras montañas de Pakistán, Al Qaeda ve reducirse su papel allí y enAfganistán, según los informes de la Inteligencia y de los responsables pakistaníes y estadounidenses. Para los jóvenes árabes que son los principales reclutas de Al Qaeda “no resulta romántico pasar frío y hambre y tener que esconderse”, declaró un alto responsable estadounidense en el sur de Asia.»Si entendemos bien las consecuencias lógicas de esa declaración no queda más remedio que llegar a la conclusión de que la razón por la cual los jóvenes alemanes y de otros países de la OTAN están muriendo en las montañas afganas no tienen nada que ver con «ganar la guerra contra el terrorismo». Muy oportunamente la mayoría de los medios de prensa prefieren olvidar el hecho que Al Qaeda, en la medida en que esa organización existió alguna vez, fue creada por la CIA en los años 1980.Se dedicaba entonces a reclutar musulmanes radicales provenientes de todo el mundo islámico y a entrenarlos para la guerra contra las tropas rusas en Afganistán en el marco de una estrategia elaborada por Bill Casey, jefe de la CIA bajo la administración Reagan, entre otras, con el objetivo de crear un «nuevo Vietnam» para la Unión Soviética, lo cual debía conducir a la humillante derrota del Ejército Rojo y el derrumbe final de la Unión Soviética.



James Jones, jefe del National Security Council, reconoce ahora que no hay prácticamente nadie de Al Qaeda en Afganistán. Quizás sea un buen momento para que nuestros dirigentes políticos proporcionen una explicación más honesta sobre la verdadera razón del envío de más jóvenes a Afganistán, a morir protegiendo las cosechas de opio.



F. William Engdahl es periodista estadounidense. Ha publicado numerosos libros dedicados a los problemas energéticos y cuestiones de geopolítica. Sus obras de más reciente publicación en francés son Pétrole, une guerre d’un siècle: L’ordre mondial anglo-américain (Jean-Cyrille Godefroy éd., 2007) y OGM: semences de destruction: L’arme de la faim(Jean-Cyrille Godefroy éd., 2008). http://www.voltairenet.org/article163365.html

IRAK pasa y pasara factura


EE.UU. ha perdido 4.429 soldados. Hay 34.286 heridos y un gasto de 780.000 millones. Con mínimo resultado



DARÍO VALCÁRCEL
Día 09/09/2010
LA guerra de Irak, comenzada en marzo de 2003, ha costado a Estados Unidos 4.429 soldados muertos y 34.286 heridos. Hay que añadir 318 bajas mortales aliadas. Y sobre todo, 200.000 muertos iraquíes. El coste de estos siete años —Irak solo, Afganistán aparte— rebasa los 780.000 millones de dólares. No solo lo desembolsado por el Tesoro americano durante siete ejercicios, sino las aportaciones aliadas llevarán el total, no se sabe aún si bajo o sobre la línea del millón de millones de dólares. Factura superior a Vietnam. Se trata, esto es lo peor, de cantidades desembolsadas durante dos años de crisis —2008, 2009 y parte de 2010— y durante cinco años de pre-crisis. Se ha repetido que la Segunda Guerra mundial salvó a la América de Roosevelt de la recesión: son ejercicios retóricos vanos. En todo caso la factura de Irak ha contribuido, y no poco, a hundir a la sociedad americana en el desorden económico del que empieza ahora lentamente a salir.
Los muertos cuentan sobre todo. Pero los 34.000 heridos americanos deben ser revisados uno a uno. Enfermedades psíquicas, psicológicas, enfermedades del sueño y estados graves de ansiedad han sido diagnosticados al 38 por ciento de esos ex-combatientes. Ver a este respecto «El valle de Elah», la película de Paul Haggis.
La invasión de Irak, se dice, no hubiera comenzado sin el cruce de dos concausas: la frustración de George W. Bush (Sadam Hussein «quiso matar a papá») y la interferencia del vicepresidente Dick Cheney. Es seguro que en la América de hoy manda, él solo, Barack Obama. Pero en los años del segundo Bush hubo dos focos de poder, presidente y vicepresidente. Solo en octubre de 2008 hubo un enfrentamiento frontal entre ellos. Habían pasado siete años y nueve meses de condominio. Ya era tarde. La inexplicada pasión iraquí de Bush jr. fue despertada y mantenida por Cheney. Tiene poco sentido insistir en la responsabilidad de Cheney en la petrolera Halliburton, inmediatamente antes de su vicepresidencia. Es normal en América. Pero lo que no se conocía era la insaciable necesidad de absorber oportunidades desde su nuevo puesto, el segundo de la nación. Cheney recurrió a todos los procedimientos, incluidos los lícitos, para conseguir desde la vicepresidencia contratos para Halliburton y sus amigos. Eso pertenece al pasado, de acuerdo. Pero conviene que el pasado quede registrado.
Obama ha dado, de nuevo, pruebas de valor. Ha telefoneado a su antecesor, al que citó dos veces en el discurso de anuncio de la retirada de Irak, el 31 de agosto. «Nadie ignora nuestro desacuerdo desde el principio de esta guerra. Pero nadie puede dudar del apoyo del presidente Bush a nuestras tropas, del amor a su patria y de su compromiso con nuestra seguridad». Aquel discurso del presidente, de 18 minutos, incluía dos afirmaciones: la fuerza y la influencia de Estados Unidos en el exterior han de estar ancladas en la prosperidad interior. Y este segundo compromiso ante el futuro de Afganistán: «En agosto de 2011 emprenderemos un periodo de transmisión de responsabilidades a los afganos». El ritmo de la retirada se decidirá de acuerdo con la situación sobre el terreno. «Pero no nos equivoquemos, esta transición se emprenderá. La perspectiva de una guerra sin fin no serviría a nuestros intereses ni a los del pueblo afgano».

Mueren cuatro soldados de EEUU por bomba en Afganistán



The Associated Press
KABUL (AP) — La explosión de una bomba en un camino del oriente de Afganistán causó la muerte a cuatro soldados estadounidenses el martes, informó la OTAN.
Las fuerzas estadounidenses atraviesan por un momento particularmente cruento en Afganistán pues 10 soldados han muerto desde el sábado, con lo que llega a 53 el total durante agosto. Otro miembro de la coalición internacional, cuya nacionalidad no ha sido mencionada, fue muerto el lunes.
Julio fue el mes más fatídico de las tropas de Estados Unidos en los nueve años del conflicto en Afganistán desde la invasión del 2001, con 66 muertes.

EEUU reconoce que fue injustificada la invasión contra Irak



Después de obtener un saldo negativo en siete años


El problema de esta guerra, creo que para muchos estadounidenses, es que la premisa que justificaba ir a la guerra resultó no ser válida, dijo el vocero de la defensa norteamericana / Reconoció que la acción bélica siempre estará empañado por la forma en que comenzó, al aceptar que Bush, cayó en la mentira para justificar la arremetida


Un representante del Departamento de Defensa estadounidense, instalado en el campamento de las fuerzas norteamericanas en Ramadi, territorio iraquí, reconoció que la invasión contra Irak fue injustificada, justo después de siete años de haber emprendido la acción militar contra la nación árabe y dejar un saldo negativo de un país desvastado, un millón de civiles iraquíes muertos, sumado a los 4 mil 200 soldados estadounidenses fallecidos.


"El problema de esta guerra, creo que para muchos estadounidenses, es que la premisa que justificaba ir a la guerra resultó no ser válida", dijo Robert Gates, al recordar que el motivo que los llevó a invadir el país árabe, "era la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak", lo cual nunca se pudo certificar.


Gates reconoció además que la acción bélica "siempre estará empañado por la forma en que comenzó", al aceptar que el Gobierno de W. Bush, evidentemente cayó en la mentira para justificar la arremetida contra su antiguo aliado, el Presidente Saddán Hussein, luego asesinado el 30 de diciembre en el 2006 tras un juicio supuestamente internacional, donde también extrañamente fueron asesinados en hechos aislados sus defensores legales.
Vale destacar, que el Gobierno del presidente Barak Obama anunció este martes en cadena nacional, desde la Sala Oval de la Casa Blanca, el cese de la invasión a Irak. "Ha llegado la hora dejar a Iraq y dar la vuelta a la página", expresó.


En la invasión contra el país árabe, participaron directamente las naciones naciones europeas España y Gran Bretaña, además de otros países participantes como Australia, Dinamarca y Polonia, los cuales también salieron del territorio iraquí hace poco.

Destrucción de Irak


Me he referido en múltiples oportunidades a la tragedia de Irak, una de las naciones históricas que era patrimonio de toda la humanidad. Hoy Irak ya no existe. En enero de 1991 tuvo inicio la I Guerra del Golfo, provocada por los EEUU. George H. Bush era el presidente y criminal de guerra que la produjo por cuenta de las corporaciones petroleras de Usa. Al menos dos millones de muertos desde esa fecha hasta 2003.
El 19 de marzo de 2003, el gobierno estadounidense de George W. Bush -el tercer criominal conocido de su familia, el primero conocido fue su abuelo Prescott Bush, financista del III Reich- inició el segundo acto de la destrucción de Irak cuando comenzó la invasión que todavía no ha terminado. Se cubrió de gloria estadounidense pues logró asesinar en siete años no menos de 1.500.000 irakíes.. Es uno de los más grandes héroes de su nación. Para ellos, poder asesinar pueblos enteros es la prueba de la predilección de Dios.
Con su hazaña americana, los Bush se ganaron el cielo calvinista. El pueblo norteamericano tiene en los presidentes Bush, dos de los más altos representantes de sus ideales político-religiosos. De nada valió el calmor mundial en contra, los asesinos gobernantes de los Estados Unidos, que representan las grandes corporacones y el capital sionista de Wall street, estaban decididos a perpetrar no sólo un genocidio para saquear, sino también, la destrucción de una nación, y de una cultura, cuya importancia escapa a las mentes envilecidas y degradadas de imbéciles de los estadounidenses.
Dejaron cerca de 1.500.000 asesinados. 5.000.000 de desplazados. Todo el sistema de salud destruido. No existe un sistema educativo, fue destruido completamente. Museos, bibliotecas, universidades, liceos y escuelas ya no existen en Irak, es decir, toda la cultura árabe irakí desapareció. No existe tejido social, lo acabaron.10.000 años de historia destruidos por bestias capitalistas norteamericanas.Se sabe que la destrucción de Irak estaba planificada desde el 2005. Era ya parte de un proyecto de dominio mundial del capitalismo angloamericano y sionista. Destruir la cultura árabe es un requisito estratégico del capitalismo angloamericano y sionista para todo el Cercano Oriente y Asia central.
La cultura musulmana árabe y persa es un factor de resistencia muy poderoso que obstaculiza el dominio norteamericano. Los Estados Unidos tienen cerca de 800 bases militares alrededor del mundo. Su finalidad es el control de las riquezas de todos los pueblos y el instrumento es su ejército. Estadounidenses y europeos, es decir, los pueblos de Europa y Estados Unidos, son corresponsables y cómplices y seguramente usufructurarios, de lo que ha sucedido en las últimas dos décadas y media; corresponsables y cómplices de la destrucción de Irak y de la planificada contra Irán: han asistido callados -salvo honrosas excepciones-, a la destrucción de un pueblo histórico, de una nación que está en el origen de las culturas aŕabe y occidental.
Ni sus políticos, ni su intelectualidad, ni sus fuerzas políticas, tienen derecho a hablar sobre ningún tema referente a la dignidad humana, ni sobre ningún otro, si antes no se expresan claramente y en voz alta contra la dictadura genocida mundial capitalista, de los Estads unidos y de la Unión Europea.

EU sale derrotado de Irak

Después de siete años y cinco meses de intervencionismo de Estados Unidos en Irak, a donde llegó el Pentágono enviado por George W. Bush con todo el peso de su maquinaria so pretexto de eliminar las “armas de destrucción masiva” que nunca, ni siquiera la ONU se atrevió a asegurar que existieran, fueron encontradas; después de una persecución sin límites en contra del entonces presidente Saddam Hussein, con su respectivo enjuiciamiento a modo y del asesinato de miles de conciudadanos de aquél país (se dice que la cifra alcanzó a los 100 mil muertos), por fin la decisión está tomada. EU salió este martes de Irak.

La “Operación Libertad iraquí” ha terminado, según lo anunció el presidente de ese país, Barack Obama al mundo. A partir de ahora, ese fue su argumento, la responsabilidad sobre su propia seguridad le compete al pueblo y gobierno iraquí, como si tamaña recomendación fuera suficiente y necesaria para que un pueblo se autogobierne sin el injerencismo extranjero.

Pero la promesa de Obama, desde sus tiempos de campaña cuando se mostró como ferviente opositor a la guerra, por fin pudo cuajar con todo y las presiones continuas de la derecha republicana, no sólo para que mantenga la política intervencionista exterior, sino para que emprenda otras aventuras al estilo Bush, como las que dejó en el tintero contra de Corea del Norte e Irán, países considerados dentro del mal llamado “eje del mal”.

Pero la verdad es que, en el fondo, el envío de tropas al exterior le ha resultado muy costoso al pueblo estadounidense. Dijo Obama que en la última década se ha “pasado de más del billón de dólares para una guerra, a menudo financiada con préstamos del exterior”. Una guerra válida más que nada, porque los beneficiarios son las grandes empresas estadounidenses que participan en las directrices de la reconstrucción.

Porque en esas condiciones, tanto es negocio el presupuesto (que al final de cuentas pagan los contribuyentes) militar disponible con la aprobación del Congreso —y su consiguiente distribución—, como la apropiación de los bienes y recursos materiales y energéticos y el petróleo iraquí. Amén de la reconstrucción, que igualmente representa un jugoso negocio, todo a la cuenta presupuestal del país invadido. Pero la guerra es beneficio para sus promotores.

Negocio redondo, el caso es que Irak no solo fue invadido sin consideración y de ese modo también destruida su infraestructura y su gente (llegó a haber hasta 165 mil soldados en los tiempos más álgidos de la guerra), sino que los militares gringos se erigieron como los avales para el flujo de petróleo a sus emporios petroleros [como la Exxon Mobil-Royal Dutch Shell, que desde 2009 desarrolla el yacimiento Quma Occidental 1, de unos 8,600 millones de barriles de combustible y recibe 1,90 dólares por barril; con una producción de 280 mil barriles diarios hasta los 2,325 millones antes de seis años], al igual que para la elección de un gobierno democrático títere, como el que representa Jalal Talabani. El símil del otro moldeable Hamid Karzai, presidente de Afganistán. A modo, claro de los propios estadounidenses.

No puede cantar victoria, dice Obama, pero no porque no quiera sino porque no la obtuvo. Nada más en el número de caídos, la bitácora registró a 4,247 fallecidos y a 34 mil 268 heridos, según datos del Pentágono. Tampoco, se justifica, porque la incipiente democracia iraquí está en pañales. Pero, ¿qué tiene qué ver la democracia del país invadido para que el Pentágono se retire con la victoria en la bolsa? Distorsiones para justificar la derrota, porque no se le puede llamar de otra manera.

Quedarán eso sí, dijo Obama en su mensaje desde la oficina oval de la Casa Blanca, unos 50 mil soldados para coadyuvar a las fuerzas policiacas locales a conservar la estabilidad y la incipiente democracia. Con todo, la retirada favorece a Obama. Y pronto entrará a discusión también la presencia militar en Afganistán. Para el mes de agosto. Y bajo la misma tesitura, lo más seguro es que se decrete el retiro de los militares también.

Para Obama y los estadounidenses, queda claro que Bush y su gabinete tomaron medidas represivas infundadas en contra de Hussein y del pueblo iraquí. Ahí estaban los operadores bushianos para atizar la guerra: como Rumsfeld en defensa, Cheney vicepresidente, Tenet en la CIA, Rice en seguridad, Powell en la secretaría y Myers en el estado mayor. Todos ellos decidieron la aventura.

Craso error, porque pronto se descubrió al mundo que ni existían las presuntas armas de destrucción masiva, como tampoco que Hussein abastecía a los terroristas de Al Qaeda de armamento o cosa por el estilo, como argumentó Bush en su momento. Todo ello sin contar que crece la suspicacia de que el motor de tales invasiones fueron programadas. Es decir, que así como nunca cayó un tal avión en la sede del Pentágono [véase la investigación de Thierry Meyssan, 11 de septiembre de 2001. La terrible impostura. “Ningún avión se estrelló en el Pentágono”], los ataques a las Torres Gemelas del 11/S fueron algo si no tolerado sí sobre aviso o descubierto con anticipación sin mover un dedo. Cualquiera de las tres hipótesis, menos una sorpresa “terrorista”. ¿Por qué Bin Laden sigue vivo? ¿Se olvida que en los tiempos de la guerra contra la URSS en Afganistán, Osama fue preparado y apoyado por la CIA?

No sólo eso. El camarógrafo estadounidense, Kurt Sonnenfeld, quien está desde hace siete años como refugiado en Argentina, perseguido por autoridades de su país bajo acusaciones falaces, tiene filmaciones sobre los atentados a las Torres en las que, asegura, lo sucedido es una farsa. Con 22 horas grabadas, la teoría de Sonnenfeld es que “altos funcionarios del gobierno estadounidense estaban al tanto de los ataques a las Torres Gemelas en el 2001 antes de que sucedieran”. En el momento de los hechos del 11 de septiembre, Sonnenfeld era camarógrafo de una agencia federal, razón por la que tuvo acceso ilimitado a la zona cero. Durante la filmación, vio muertos, se adentró en los escombros y hasta fue el encargado de proporcionar imágenes del desastre a la prensa internacional, se dice de buena fuente.

Al traste con la guerra en Irak. Pronto viene la retirada de Afganistán. Bonos para Obama. Eso le acarreará mayores disputas con la derecha republicana la víspera de las elecciones. Por donde se mire, EU carga con la derrota.

EU traspasa mando en Irak

Termina operación Libertad Iraquí; arranca la etapa Nuevo Amanecer

Jueves 02 de septiembre de 2010
El Universal

BAGDAD (Agencias).— Estados Unidos traspasó ayer el mando militar en Irak del Pentágono al Departamento de Estado, en un acto que marca el final de las acciones de combate de los restantes 50 mil soldados estadounidenses en el país mesopotámico tras más de siete años de guerra.
El acto contó con la participación del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, y del secretario de Defensa, Robert Gates. El general Raymond Odierno entregó formalmente el comando a su sucesor, el general Lloyd Austin.
“Nuestro objetivo es un Irak no sólo seguro, sino también estable y económicamente próspero”, dijo Biden a un grupo de funcionarios y soldados estadounidenses e iraquíes en Camp Victory. “La operación Libertad Iraquí se ha terminado, pero el compromiso de Estados Unidos con Irak continuará con la misión que comienza hoy, la operación Nuevo Amanecer”, agregó.
Odierno, por su parte, aseguró que las tropas iraquíes podrán hacerse cargo de la seguridad del país. “Están listas para esa tarea”, señaló.
“La justicia reemplazará al caos, el acuerdo reemplazará los roces y la esperanza reemplazará la desesperación”, dijo al despedirse de Irak, donde sirvió cinco años. “Los echaré de menos a ustedes y a Irak”, concluyó. Los últimos 50 mil soldados se dedicarán a instruir a las fuerzas iraquíes, a las que apoyarán también en operativos antiterroristas. La retirada definitiva está prevista hasta finales de 2011.
Austin, nuevo comandante de las tropas, confió en que haya “una relación duradera entre Irak y Estados Unidos” y confirmó 2011 como plazo de retirada definitiva de las tropas.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró el martes por la noche oficialmente el final de las misiones de combate en Irak. Las tropas estadounidenses llegaron al país en marzo de 2003, en una invasión militar ordenada por el predecesor de Obama, George W. Bush.
En los más de siete años de guerra murieron cerca de 4 mil 400 soldados estadounidenses y diez veces más resultaron heridos. Se estima además que más de 100 mil iraquíes perdieron la vida en el conflicto. La retirada estadounidense se produce en medio de una nueva ola de violencia en Irak.

Chávez critica "impunidad" de EU en Irak



El venezolano desestimó la movilización del ejército estadounidense. Dejan 50 mil militares, ¿Qué manera de retirarse es ésa?, ironizó

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EU traspasa mando en Irak 2010-09-02
Caracas Jueves 02 de septiembre de 2010 AP El Universal

El presidente venezolano Hugo Chávez afirmó el jueves que las tropas estadounidenses cometieron en Irak ''crímenes'' que quedaran impunes y puso en duda que llegara el fin de la participación de combate de Estados Unidos en esa nación del Medio Oriente.
Las declaraciones de Chávez se produjeron un día después que el presidente estadounidense Barack Obama declaró el fin de la guerra en Irak y anunció que se mantendrán desplegados hasta finales del año próximo 50 mil soldados para tareas de apoyo y de entrenamiento de combate antiterrorista.
''El presidente Obama ha dicho que se retiran de Irak y reconocen que no había motivo. ¡Fíjate! Pero como son el imperio, sus crímenes quedan impunes'', dijo Chávez en un discurso transmitido a la nación por radio y televisión.
''¿Quién responde por los muertos, quien responde por los niños, las niñas masacrados, por los pueblos enteros masacrados por la metralla imperial?'', manifestó.
''Es muy bonito, sabroso, decir nos retiramos después de un genocidio'', indicó. Además ''dejan 50 mil militares, ¿Qué manera de retirarse es ésa?'', ironizó.
Desde que asumió el mando Obama, Chávez ha expresado su optimismo sobre una posible mejoría en las relaciones entre Caracas y Washington, pero están han seguido tensas.
El gobernante venezolano manifestó el jueves que Obama ''uno ve que está haciendo esfuerzos'' para impulsar un cambio, ''pero no lo dejan''.
Resaltó que si el actual presidente estadounidense se atreviese a revertir la política imperial de su país, su vida estaría en riesgo. ''Allá no comen cuento para matar presidentes'', enfatizó.
Obama '''es un tipo bueno, pero más allá está el imperio'', concluyó.
Chávez repetidamente ha acusado a Estados Unidos de conspirar para derrocar a su gobierno y las autoridades estadounidenses han planteado su preocupación en torno a las presuntas amenazas a la libertad de prensa y la democracia bajo el actual gobierno venezolano.
jfra